"No traicionaré a AMLO"
Recientemente la próxima presidente de México declaró que no traicionará a AMLO.
Para hacer hermenéutica de ese aserto hay que tener en cuenta que la declaraciones políticas no se hacen simplemente para el micrófono (aunque hay excepciones), No: una declaración pública tiene siempre un motivo y por o menos un destinatario.
¿Cuál es el destinatario de esa declaración de "lealtad"?
Existen tres posibilidades a saber: a) El pueblo de México, b) AMLO y c) Diversos grupos de poder.
Es obvio que toda declaración política tiene como destinatario inmediato al "pueblo", pero rara vez es el más importante. El siguiente posible receptor del mensaje está constituido por al grupo político, entendiéndose como tal, los correligionarios tanto como los adversarios del declarante; en este grupo y momento, es particularmente importante el presidente cuyo sexenio agoniza.
La reciente declaración de lealtad, podemos asumir tiene como destinatario directo a AMLO, quien aún ostenta la presidencia y a quien la declarante debe su existencia política.
Debemos tener en consideración que no es la primera vez que Ella hace referencia a la "traición", negando en una ocasión anterior que esa sea una característica de la izquierda, y en fechas anteriores acusó de tal al Mancera, es decir, al concepto de "traición" es recurrente en su vocabulario.
¿Por qué es importante para Claudia reiterar su lealtad al presidente actual? Obviamente por eso: porque es el presidente actual y Ella no se ha sentado aún.
Ahora bien, si AMLO es a quién se "jura" lealtad, ¿por qué no hacerlo en privado solamente? como de seguro ha ocurrido.
Asumo que esa declaración pública se realizó a pedido del propio AMLO quién inevitablemente a ido palpando como su poder desaparece paulatinamente en la medida que se acerca la tradición de la banda presidencial.
Sin meternos en la psique del saliente, debemos anotar que es muy muy muy probable que intente instaurar un maximato al estilo de Calles, de infame memoria; por eso necesita precisamente que la próxima presidente lo valide públicamente como un "líder" al que no se traiciona...
Pero hay más: ¿no será que los factores reales de poder han instada a la fémina para que asuma en su integridad la presidencia y se desembarace de su mentor?, o también existe la posibilidad de que su círculo cercano (el suyo, no el impuesto) le hayan aconsejado la conveniencia o necesidad de gobernar con luz propia y no bajo la sombra del tabasqueño.
Cualquiera sea el escenario, al próximo emérito no le gusta y requiere la declaración de afiliación, pero, siempre hay un pero:
¿Le conviene a Claudia mantener a ultranza su sometimiento a AMLO?
La respuesta es obvia.
Alguna vez me dijo un político zurdo y de poca monta: "El arte es saber cuando traicionar"
¿Quiere esto decir que Claudia traicionará a AMLO?
No necesariamente, eso dependerá de Él: Si acepta su papel como expresidente y se va a (irónicamente) su rancho, podrá gozar de la lealtad y amistad de Claudia, pero por otra parte, si intenta convertirse en el poder tras el trono, no dudemos del resultado; después de todo la pugna está a la vista: Claudia rescató al defenestrado Ebrard y AMLO le impuso al ex-Ministro, que no alcanzó sino una posición segunda, en la que, adelanto, no progresará a menos que su lealtad se consolide bajo la nueva titular.
También existe una cuestión de ego: La nueva presidente es una persona educada, mientras que el saliente, aún con toda su habilidad política, es un tipo con fama de iletrado y es probable que a una intelectual no le parezca someterse de tal modo... Solo el 2025 nos traerá la respuesta.