SUCESION
Es de noche el 30 de noviembre; Don Jesús, a punto de terminar sus labores, se encuentra en el despacho presidencial, solo... y pensativo.
En un suspiro, voltea a ver el Sillón Presidencial, y por supuesto, el escritorio, vacío, (tan vacío como el sillón), con solamente un tintero de plata, que por cierto ya no se usa.
Su mente, cansada, pero no tanto como su cuerpo, despues de la faena, recorre los sucesos ocurridos en este salón a lo largo de los años, algunos le divierten, otros, por el contrario, le sobrecogen, pero todos forman parte de la historia nacional, una que no se estudia en las escuelas, sino aquella que, lejana a la curiosidad general, ha formado la vida íntima de “Los Sauces”, historia privada, si, pero tan cierta y vibrante que su devenir ha dado pie a la historia e historias oficiales del país.
Absorto en tales cavilaciones, su mente revive la locuacidad del Ministro de Educación, La solemnidad del de Finanzas, y la sequedad casi ofensiva del Ministro de Salud,